Patti Smith y el Arte, reseña

El año pasado, por primera vez, el premio Nobel de literatura fue concedido a un cantautor: Bob Dylan. Dylan no estuvo en la ceremonia de premiación. En su lugar, la cantante y poeta Patti Smith interpretó una emotiva versión de “A Hard Rain’s A-Gonna Fall”, de Dylan. Su emoción es tal que se le quiebra la voz y debe interrumpirse. Al final, el público también está conmovido, algunos lloran sin disimulo.

Después de ver este concierto quise saber más de Patti Smith. Había oído hablar de ella y leído fragmentos de su poesía, pero sabía muy poco sobre su vida así que busqué su libro de memorias Just Kids. Este libro es su autobiografía, así como un conmovedor manifiesto artístico. Smith nos narra su infancia marcada por la pobreza y la enfermedad en New Jersey y el comienzo de su carrera artística en Nueva York.

Patti Smith llegó a Nueva York en 1967, sin dinero y apenas con la ropa que tenía puesta, pero con la convicción de convertirse en una artista como sus ídolos: Rimbaud y Bob Dylan. El libro es, entonces, una ventana a la agitada vida cultural de Nueva York a finales de los 60 y comienzos de los 70. Smith, por ejemplo, describe esta escena habitual en un bar al que iba con cierta frecuencia:

“En la mesa a mi izquierda, Janis Joplin celebraba corte con su banda. A mi derecha estaba Grace Slick y los Jefferson Airplane, junto con miembros de Country Joe and the Fish. En la última mesa de cara a la puerta estaba Jimi Hendrix, con la cabeza agachada, comiendo con su sombrero puesto, enfrente de una mujer rubia”.

Este bar queda enfrente del famoso Chelsea Hotel, dónde Patti Smith y su novio Robert Mapplethorpe vivieron unos meses. Este hotel es el lugar mítico donde murió el poeta Dylan Thomas y que, a lo largo del siglo XX, fue hogar de innumerables actores, artistas y músicos. Era un refugio para los artistas desposeídos (el hotel aceptaba que los huéspedes pagaran con obras de arte) y un lugar de encuentro, de puertas abiertas.

El libro también es una carta de amor, dedicado a Robert, un artista que como ella estaba en una intensa búsqueda estética. Ellos dos tuvieron una larga y tumultuosa relación. Se apoyaban, se ayudaban en sus proyectos artísticos, en las dificultades (económicas y de salud); se separaron y reencontraron varias veces.

A pesar de todas las dificultades que enfrentaron Patti y Robert, ellos se mantenían siempre inocentes y optimistas, tal y como lo refleja el título: como niños. Estaban convencidos de que el arte siempre triunfa, ser un artista es lo más importante. Smith es también consciente del trabajo que conlleva ser un artista, habla de sus influencias e inspiraciones, de la reescritura obsesiva de sus poemas. Esto la llevaría a grabar, finalmente, su icónico disco Horses (1975), que lanzaría su carrera artística y le daría fama internacional.

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